
Cuatro horas deciendiendome a llamarla para quedar ¡joder! no entiendo como puedo se tan cobarde, y cuando por fin reúno fuerzas y la llamo me dice que sí, que lleva estos tres dias deseando volver a verme, ¡joder! Dos de las ruedas de mi coche aparecen rajadas ¡malditos gamberros! Corro a la estación y llego resollando y empapado en sudo (bonita manera de acdir a una cita) solamente para comprobar que el tren ya se ha ido ¡joder!... (continuara)

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