viernes, 6 de junio de 2008
Domingo (Episodio 11) (Teseo)
¡Venían a matarme! Intenté erguirme y gritar a la enfermera que ya abandonaba la habitación, pero un latigazo de dolor lacerante me recorrió el abdomen y de mi garganta sólo salió un abortado gruñido apenas audible. Volví a caer sobre la cama como un fardo pesado y dolorido. Oí alejarse el eco de los tacones de la enfermera por un largo pasillo, en el que el sonido reverberó y luego se perdió. En su lugar, percibí unas pisadas masculinas y cautelosas de alguien que entraba y debió de pararse junto a la puerta. El estómago me latía con punzadas agudas mientras yo trataba de recuperar el aliento perdido. Entonces ¡oí como la puerta se cerró con sigilo! ¡el sicario quería hacer su trabajo sin ningún tipo de interrupción!. Con la fuerza que da el miedo a morir y a pesar de mi cuerpo descalabrado, con rapidez me giré a duras penas y busqué con los brazos el borde de la cama. La adrenalina entraba lanzada a mi circuito sanguíneo como un torrente desbocado. Agarré el travesaño metálico y frío y me levanté lo suficiente para hacer palanca y hacerme caer. Mi hombro izquierdo fue lo primero que impactó contra la dura superficie de aquellas baldosas frías. Empleando los codos traté de reptar debajo de la cama, pero mi cabeza golpeó contra la sólida estructura del camastro. Conseguí ponerme a cubierto, pero ya no podía más. Quedé de medio lado, exánime y presa del dolor. Así, sentí como se acercaban aquellos pasos, tranquilos, sin prisas. Rodearon la cama por el lado hacia el que yo había caído y se aproximaron hasta donde estaba. En ese momento pude escuchar la respiración ligeramente acelerada de aquel hombre. Ahora pareció ponerse en cuclillas y agacharse porque oí como respiraba frente a mí, mientras yo permanecía inmóvil con la cara vendada en dirección hacia donde debía estar la suya. Había llegado mi final. Imaginé la escena. Un tipo de aspecto corriente, vestido de manera discreta, con una mano adelantada agarraba de manera firme una automática con silenciador apuntándome. Y se acabó. Qué fácil era su labor. Dispararía a la cabeza de aquel cuerpo inerme, el mío, tres o cuatro veces a quemarropa, se levantaría con el rostro satisfecho del que ha terminado una jornada de trabajo más, desaparecería de aquel hospital por la puerta principal sin llamar la atención y se perdería definitivamente entre la multitud que paseaba, anónimo e indolente…
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Declaración de intenciones
Este blog nace con la sana intención de dar salida a determinadas (quizás no tan sanas) inquietudes de su autor. Dichas inquietudes son principalmente literarias dada la afición del mencionado autor por escribir. Así, se publicarán microrrelatos y en algunos casos (seguramente los menos) narraciones más largas. Éstas últimas serán en ocasiones realizadas en colaboración, como se está haciendo en este momento con "Domingo" en grata compañía de la querida amiga de Tenerife Miriam.
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.
Un saludo
Teseo
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.
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