viernes, 6 de junio de 2008
Domingo (Episodio 14) (Teseo)
Para referirme a la forma en que la conocí debo confesarle algo de lo que no estoy orgulloso en absoluto y las más de las veces me hace avergonzarme íntimamente. Verá, cuando alguien depositaba un ordenador en mi establecimiento para su reparación, me limitaba a hacer mi trabajo con eficiencia y nada más. No prestaba atención más que a los archivos que necesitaba para llevar a cabo mi tarea. Un día, por error, accedí a información privada de un cliente, en concreto, correos electrónicos. Eran una versión moderna de las clásicas cartas entre amantes, las primeras llenas de ilusión y “te quieros” y las que seguían, de la mujer que quiere más, que se ha cansado de pasar sola los domingos y de irse de vacaciones sola, de las promesas de divorcio. Decenas de correos comprometedores, que otro hubiera empleado para hacer chantaje, pero para mí era suficiente el tenerlos ante mis ojos. También había fotografías familiares, con la mujer y las hijas, en fiestas de cumpleaños, en la playa, con amigos. Era el material del que estaba hecha la vida, una vida que respira y late en cada palabra, cada imagen, cada nombre. Era precioso para mí. Si aquella vez ocurrió por accidente, a partir de entonces hurgué con ansia un archivo tras otro de un ordenador tras otro alimentándome de secretos ajenos, de promesas, a veces de amor, a veces no, en las que yo imaginaba ser el destinatario, de ratos felices, que los que yo de alguna manera también era partícipe, de momentos difíciles compartidos en cómplice compañía. Obtener claves y contraseñas no resultaba arduo. Así, sin darme cuenta se convirtió en una obsesión, sólo pensaba en la llegada de la hora de cierre para echar las persianas y comprobar lo que había entrado durante el día: la continuación de la historia de algún cliente fijo o lo que podía dar de sí uno nuevo. Me retraí más si cabe. Pozo de secretos ajenos, los rostros que formaban mi cotidianeidad y con los que vivía eran las esposas, hijos y amigos de otros a los que yo deseaba suplantar. A veces escenas de felicidad familiar, a veces sucesos pesarosos, y en otras ocasiones pecados inconfesables terminaron formando una costra pegajosa alrededor de mí de la que no podía deshacerme.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Declaración de intenciones
Este blog nace con la sana intención de dar salida a determinadas (quizás no tan sanas) inquietudes de su autor. Dichas inquietudes son principalmente literarias dada la afición del mencionado autor por escribir. Así, se publicarán microrrelatos y en algunos casos (seguramente los menos) narraciones más largas. Éstas últimas serán en ocasiones realizadas en colaboración, como se está haciendo en este momento con "Domingo" en grata compañía de la querida amiga de Tenerife Miriam.
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.
Un saludo
Teseo
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.
Un saludo
Teseo

No hay comentarios:
Publicar un comentario