viernes, 6 de junio de 2008

Domingo (Episodio 18) (Teseo)

Finalmente, mi paciencia no dio mucho de sí. Dos días tras su visita, entré en la web de budú y creé un personaje a mi medida. Me describía a la perfección, chico, treintaisiete, tranquilo, hogareño, responsable, culto y cariñoso busca chica similar. Avergonzado de que pudiera reconocerme, pusé la fotografía de un deportista, un ciclista australiano, delgado pero con cara de buen chico y me hice llamar “Perseo”. Busqué su perfil, “Ingrid Bergman”. Localizado. Estaba pendiente todo el tiempo por si se iluminaba su nick con le tomo verde que indicaba que estaba on-line. Sólo alguna vez respondió mi “hola” con otro “hola” y nada de lo que le decía por messenger a continuación funcionaba, incluso llegué a utilizar las estupideces de las que se había servido aquel imbécil. Nunca conseguía demasiada atención por su parte. Como un reloj su PC quedo inoperativo a la semana. Allí estaba ella otra vez. Seria y callada, paseaba por la tienda sin rumbo mirando sin demasiado interés el material que había en los expositores. Disculpe, ¿tiene prisa? Si no, echaría un vistazo y quizás pueda solucionar el problema. Asintió con un movimiento de cabeza, con una mirada distraída y triste. Yo simulaba estar enfrascado en aquel manojo de circuitos estúpidos mientras la observaba de reojo. Desganada se sentó en una de las sillas que tenía en el local y paseaba sus ojos cada vez más lánguidos por las paredes, el techo, las mesas. Un sollozo. Brusco, salió de su garganta, como si hubiera estado aguantando su congoja y no quisiera dejarla salir. Otro sollozo. Su bolso cayó al suelo. Karen se cubrió la cara con las manos y entre los resquicios que dejaban sus dedos infantiles se colaban lágrimas abundantes. Su cuerpo se estremecía a intervalos casi regulares en los que los sollozos arreciaban. Azorado, me acerqué a ella. Me rompía el corazón verla así. Quería abrazarla y susurrarle que yo estaba allí, con ella, que todo iría bien. No pude y me quedé plantado en medio de la habitación, sin saber que hacer. Intenté acercarme, balbuceé algo sin sentido. Me sentí avergonzado por estar asistiendo como un mirón no invitado. Di media vuelta, volví a mi mesa y agaché la cabeza detrás de su ordenador. Unos minutos después, cesó el llanto y oí como se abría y cerraba la puerta. Con el corazón en un puño, salí corriendo del local. Apenas vi como se alejaba calle abajo y dobló la esquina. Entré en su correo. El imbécil aquel la había dejado por otra y ella le rogaba desesperada. ¿Qué podía hacer yo? Sólo esperar a que volviera por su PC.

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Declaración de intenciones

Este blog nace con la sana intención de dar salida a determinadas (quizás no tan sanas) inquietudes de su autor. Dichas inquietudes son principalmente literarias dada la afición del mencionado autor por escribir. Así, se publicarán microrrelatos y en algunos casos (seguramente los menos) narraciones más largas. Éstas últimas serán en ocasiones realizadas en colaboración, como se está haciendo en este momento con "Domingo" en grata compañía de la querida amiga de Tenerife Miriam.
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.

Un saludo

Teseo