domingo, 21 de septiembre de 2008

Domingo. Episodio 30 (Teseo)

-Jajajajajaja- el tipo se río estrepitosamente con ganas- ¿te he asustado, eh? Jajajaja…sí, claro, es la primera vez que me ves este lado de la cara…-dijo, mientras volvía a girar el torso, mirando hacia delante y escondiendo otra vez a mi vista aquel ojo repugnante. Las carcajadas continuaron durante un par de minutos más, entrecortándose para volver a empezar, alternativamente subiendo y bajando el tono de una manera que me pareció algo enloquecida. Finalmente cesaron las risotadas con algunos amagos de continuar y todo quedó silencioso otra vez, tanto que incluso pude oír algunos grillos cantar en alguna parte.


-Por cierto, mi nombre es Sebastián Carlos Fernando-dijo bruscamente a la par que levantaba su mano de manera desenfadada y jovial y la extendía en dirección a mí sin girarse esta vez tampoco. Le ofrecí mi mano y me la estrechó. Intenté decirle mi nombre intentando vencer aquel agotamiento que me invadía, empecé a balbucearlo con mi lengua seca y pastosa, pero el tipo, que no parecía prestarme atención, abortó mi tentativa y reemprendió soliloquio.
-No soy americano, soy…hispano, como dicen ustedes. Soy español. ¿Conoces España? ¿toros?¿paella?¿flamenco-ole-ole? Ja ja ja ja…Para ser más exactos, provengo de una islas españolas frente a la costa africana, las Canarias: sol todo el año, buena vida, gente amable. Un lugar privilegiado, el puto paraíso sobre la tierra, tío- hizo una pausa- Por cierto, sólo por evitarnos problemas creo que te voy a guardar esto- y con un gesto levantó la mano de la rodilla, la acercó ágil a mi cintura y me quitó limpiamente el pistolón en un visto y no visto-Hasta este momento me había olvidado completamente del cacharro aquel- Qué hermosura- dijo con una mueca de admiración, sosteniendo el arma frente a su cara para echárselo al cinto con el mismo gesto veloz con el que me la había arrebatado- ya no se fabrican cosas así, todo está tan mecanizado…en fin…-y lanzó un melancólico suspiro apenas audible. Cogió aire y siguió diciendo- Si no voy desencaminado, creo que te la vendió mi tío, Mastro Pancho el Carpintero. No te portaste muy bien con él, chico malo- dijo agitando el dedo en actitud reprobatoria y con expresión divertida sin volverse- le rompiste la nariz y varios dientes y su cara gordinflona es un puro hematoma. El gordo fue un poco cabroncete, pero ¿era necesario? Chico, sin necesidad te has buscado otro enemigo más. Ten cuidado, la bola de grasa esa es rencorosa como el demonio- dijo, terminando la frase con una graciosa voz de falsete- descuida de mí, eso es cosa suya, yo no intervengo por chuminadas así. Yo soy un profesional, chico: cada perro que se lama su pijo. Si mi tío quiere vengarse cortándote los huevos, que se busque la vida. Además, en realidad- continuó-, no es mi tío carnal. Apenas tengo familia y la que tengo la perdí de vista hace mucho tiempo. El gordo tocahuevos ese es una especie de contacto. El tipo dice que es descendiente de canarios emigrados a Texas. A mí me parece que se tira el rollo, pero, y es lo que cuenta, conoce gente en Canarias que a su vez me conoce a mí y, cuando tuve que…-su voz dudó unos segundos intentando encontrar la palabra adecuada- marcharme…de allí, venir a Springfield fue una opción interesante. Ya había alguien que conociera a quien era útil conocer. Esto funciona así: sólo se trata de tíos que conocen otros tíos. Y no hay más.


Y prosiguió con aquel tono confidencial de barra de bar ¿Por qué coño me contaba todo esto?- Sí, soy canario. Hay que pertenecer a algún lugar, sea grande a pequeño, isla o península, sea un lugar frío o caluroso, tranquilo y bucólico o bullicioso y alegre, da igual, la cuestión es poder decir “yo soy de…”.No te hagas una idea equivocada de mí: no soy un sentimental. No tengo miedo a la soledad, nacemos solos y solos morimos, y la mayor parte de las veces la compañía no conlleva más que un listado de servidumbres sin más contrapartida que la presencia física cercana de alguien y poco más. Sí…no creo en el compromiso, ataduras, ¿para qué? Ja, el compromiso fue un invento de las mujeres para que el hombre le ayude a cuidar de los hijos. Es una trampa. Una puta jodida trampa. Hace años no pensaba lo mismo. Intenté…-el tipo hizo con los brazos lo que pareció un vehemente gesto de disculpa- vivir de la manera que suponía que debía hacerlo. Hablé con el jefe que tenía entonces, era una red de protección- arrastró las sílabas de la palabra “protección” mientras que con dos dedos de ambas manos dibujaba unas comillas en el aire- a pequeños comerciantes…le expliqué que quería dejarlo, que necesitaba reconducir mi vida…me consideraba un hijo para él y estaba muy satisfecho con mi trabajo y, sin embargo, me dejó marchar. Me dijo con lágrimas en los ojos “Sebastián Carlos Fernando, lo que Dios nos da Dios nos quita. Que tengas suerte en la vida”. Entonces un amigo me consiguió un empleo en el gobierno de canarias. Buenos horarios, trabajo de chupatintas sin complicaciones, un despacho bonito para mí solo con vistas al Océano Atlántico. El sueldo era bastante más bajo del que estaba acostumbrado a ganar, pero era algo con lo que comenzar una vida normal…comencé a salir en serio con una buena chica, hablábamos de casarnos, de compartir una hipoteca en una casa bonita en las afueras, de los hijos que tendríamos, de cómo los llamaríamos, de planes de futuro en suma…Sin embargo, semanas antes de la boda dí marcha atrás, le dije a había conocido a otra. Luego, sencillamente un día dejé de ir a la oficina y hablé con mi antiguo jefe, que me readmitió con los brazos abiertos…aquella vida no era para mí… demasiada gente me habría tenido cogido por los huevos… me habría convertido en un pringao…-dejó de hablar por unos momentos mientras su vista vagó por las copas más altas de los cipreses.
-No necesito nada de eso- retomó su discurso con decisión otra vez-; es absolutamente prescindible. Pero todos necesitamos un lugar al que regresar, una tierra donde puedan enterrar tus restos y tus cenizas no sean esparcidas en cualquier sitio al viento como el estúpido polvo del camino. Si a un hombre le quitas eso, lo conviertes en algo peor que un perro- Hizo una pausa, tras la cual cogió una bocanada de aire- Sí, esa es mi situación ahora. Desterrado. Me han echado del lugar donde nací. Cuando está en juego tu vida, no te queda más remedio- Guardó silencio unos instantes y continuó con un tono que pretendía ser trascendente- A lo largo de la vida se nos presentan multitud de alternativas a través de cuyas elecciones decidimos cómo queremos vivir y, en última instancia, algunas, a veces dramáticas, a veces imperceptibles, nos hacen ser como acabamos siendo. En contadas ocasiones tienes que elegir entre los principios que guían tu conciencia y lo que te conviene. En aquel momento no tuve opción, simplemente hice lo que tenía que hacer. Resultado: sentencia de muerte. Así que huí. No me arrepiento de mi decisión. Sin embargo, a veces dudo de si esto no será peor que estar muerto. Es como vivir en un limbo, donde nada es familiar y todo resulta ajeno. Poco a poco se ha instalado en mi interior un frío que no me abandona en ningún momento, un frío que no tiene que ver con la temperatura que marcan los termómetros. Es otra cosa…


-¡Umpiérrez!-gritó, de repente, ¿se había vuelto definitivamente loco?


De detrás del melancólico edificio de la capilla aparecieron dos figuras embozadas que se acercaron lentamente hasta pararse al borde del claro donde estábamos. Con largos abrigos y sombreros que ocultaban completamente las caras, uno de los hombres debía medir más de dos metros y era extremadamente corpulento, mientras el otro sorprendentemente apenas llegaba a la cintura del gigante que tenía a su lado. Aquella situación se había transformado en algo completamente surrealista. Me llevé la mano izquierda al dorso de la derecha, agarré toda la piel que pude y dí un fuerte pellizco. Me dolió. No, no estaba teniendo una pesadilla. Aquello estaba ocurriendo.


-Por fin me has encontrado…-dijo Sebastián Carlos Fernando, en voz baja, convertida en un murmullo sibilante.

Declaración de intenciones

Este blog nace con la sana intención de dar salida a determinadas (quizás no tan sanas) inquietudes de su autor. Dichas inquietudes son principalmente literarias dada la afición del mencionado autor por escribir. Así, se publicarán microrrelatos y en algunos casos (seguramente los menos) narraciones más largas. Éstas últimas serán en ocasiones realizadas en colaboración, como se está haciendo en este momento con "Domingo" en grata compañía de la querida amiga de Tenerife Miriam.
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.

Un saludo

Teseo