El gordo, que se bamboleaba, nos precedía en aquella nave. Tras una pared de tablones de varios metros de altura más allá de la hornacina, vimos piezas de madera en distintas fases de trabajo repartidas por todo el suelo. Muebles a medio terminar, una escalera de una sola pieza, puertas y ventanas, y todo tipo de objetos de distintos tamaños de madera, a decenas, aquí y allá. Avanzamos hacia el fondo, donde tres hombres trabajaban alrededor de unas sillas con un diseño muy recargado, en las que no había centímetro descubierto de volutas, motivos botánicos e incluso cabezas de animales. Todos estaban desnudos de cintura para arriba y parecían de músculos delgados pero fibrosos. Un fino polvo de aserrín les cubría el torso y la cara y se mezclaba con el sudor. Pararon su tarea al acercarnos y el gordo le hizo una señal con la cabeza a uno de ellos, más delgado que los otros y con una barba sucia y espesa, que desapareció tras una puerta en un lateral. Mientras tanto nos miraban con curiosidad y con cierta sorna en sus semblantes, presididos por los ojillos semicerrados y escrutadores de rata del gordo que hacían compañía a su sonrisa burlona. Me estaba empezando a tocar los cojones. El de la barba volvió a aparecer y entregó a su jefe un bulto envuelto en trapos, que dejó encima de una mesa y desenvolvió: era un pistolón de gran tamaño y aspecto antediluviano.
-¿qué coño es este armatoste?- me habían puesto de mala leche y todo para esto.
-Es un mágnum 47, mi niño, el revólver de Harry el Sucio- la sonrisa del gordo se ensanchó cuando notó mi malestar.
-No soy un cinéfilo, no he venido a buscar una reliquia de una película. Quiero un arma, y eso es un cacharro.
El gordo ya comenzaba a carcajearse de nosotros abiertamente y los otros tres le hacían los coros con sus risotadas de comadrejas. Apu tenía los ojos fuera de las órbitas y no sabía donde meter las manos, se las metía en los bolsillos y a continuación las sacaba y cruzaba los brazos sobre le pecho y luego manos en los bolsillos otra vez.
-Eso es lo que tengo y no hay otra cosa en la ciudad, mi niño. No hay donde elegir y quiero 800 dólares por ella. No, no me caes bien. Me vas a aflojar 1.000 pavos porque a mi me da la gana y si no te gusta te jodes, mi niño.
Gordo cabrón.
-¿Por lo menos dentro del precio están incluidas las balas?
El gordo entró en éxtasis cuando vio bajaba la cabeza y me jodía porque no tenía más remedio que comprar aquel arma. El precio era exageradamente alto por aquella mierda y, aunque Apu tenía pasta de sobra para comprar un arsenal completo, me daba por el culo tener que bajarme los pantalones delante de aquel cabrón.
-Claro, mi niño. De repente, estoy de buen humor. Te regalo las balas, mi niño. Tienes 6 en el tambor y una caja de otras 100, mi niño.
Ya no aguanté una más. Apu y yo podríamos haberles dado el dinero e irnos tranquilamente con el arma. Pero a mí nadie me toca los cojones de aquella manera.
Con un movimiento rápido cogí el armatoste por la culata y se lo planté en la cara al gordo, que dio un respingo, o todo el respingo que podía dar aquella bola de grasa. De su cara fofa se le cayeron a la vez la sonrisa y la colilla asquerosa.
miércoles, 11 de junio de 2008
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Declaración de intenciones
Este blog nace con la sana intención de dar salida a determinadas (quizás no tan sanas) inquietudes de su autor. Dichas inquietudes son principalmente literarias dada la afición del mencionado autor por escribir. Así, se publicarán microrrelatos y en algunos casos (seguramente los menos) narraciones más largas. Éstas últimas serán en ocasiones realizadas en colaboración, como se está haciendo en este momento con "Domingo" en grata compañía de la querida amiga de Tenerife Miriam.
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.
Un saludo
Teseo
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.
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