viernes, 2 de enero de 2009

Domingo. Episodio 32 (Miriam)

Eché todas las tripas sobre los pies del gigante pelirrojo. Vomité como no había vomitado nunca. Aquel ojo nadaba en su cofre de cristal mientras el vaquero gritaba y se retorcía sobre sí mismo de dolor, mientras se tapaba la cuenca vacía con las manos por las que se escurría abundante sangre que iba cayendo sobre el suelo y las lápidas .
Puse perdidas las botas del gigante irlandés, que no logró apartarse a tiempo, aunque luego reacciono dándome una patada en el estomago que me hizo caer entre dos tumbas. Logré incorporarme a tiempo sobre mis rodillas para vomitar nuevamente. Pensé que era una suerte no haberme desmayado, pues seguramente me hubiese ahogado con el vómito.

Sebastián seguía rugiendo de dolor y de desesperación. Se había quedado ciego. Miré hacia donde él estaba y lo vi retorciéndose en el suelo, gritando maldiciones y blasfemias.
El tal Hipólito, el enano, se le acercó y empezó a propinarle patadas en las costillas y en la cabeza dejando al vaquero completamente aturdido. De un solo gesto separó la chaqueta del traje de Sebastián y le abrió la camisa haciendo saltar todos los botones .
Mientras el gigante irlandés se limpiaba con un pañuelo mi vómito de sus zapatos, Hipólito extrajo un revolver del bolsillo de su largo abrigo y lo apoyó contra el pecho de Sebastián a la altura del corazón. “Buen viaje” y disparó .
Se limpió con parsimonia la sangre que le había salpicado la cara y se volvió hacia mi, que todavía seguía de rodillas en el suelo sin saber como reaccionar.

- Dame las gracias capullo,… iba a matarte.

¿A mi? Me quede mirándolo con cara de idiota sin decir nada porque no podía, estaba muy aturdido y me dolía la barriga, la cabeza, tenia frío y la “nonna” seguía sin despertarse sobre su “cama “ de lápida de sepultura. Debía estar muy muy jodida si con todo ese jaleo seguía desvanecida, o a lo mejor el frío había ayudado a que la palmase de vez. Si no estaba muerta ya, seguro que se moría sin haber piado el lugar donde se escondía Silvia. ¡Joder!

- Matarme…
- Quería sumar puntos con Barbone. – dijo mientras extendía su pañuelo sobre la herida del pecho de Sebastián
- ¿y ese quien es? – como si a mi me importase, pero me sentía hipnotizado por lo que estaba viendo. ¿Qué hacía ese tipo con el pañuelo?
- Barbone es nuestro jefe y aquí el Chanito tuvo los cojones de dejarlo plantado y con el culo al aire. Ahora quería reingresar en la familia, pero los que se van, solo vuelven con los pies por delante… justamente como está el ahora. Creyó que su última baza para ser perdonado era matar a Liotti, pero tú te adelantaste y aun encima le arrebataste a la Signiora también – rió muy divertido.

Encendió un mechero que extrajo del bolsillo del pantalón y con él iluminó el pañuelo manchado con la sangre de Sebastián.

- Los colecciono. - dijo sonriendo con su sonrisa de rata – Si matas a alguien con un revolver a bocajarro queda una herida en forma de estrella realmente bonita. ¡Esta me ha quedado muy bien! Verás cuando seque….- de repente pareció acordarse de algo y volvió a reir – bueno, no creo que lo veas seco .

El gigante pelirrojo se acercó a la “nonna” y le tomó el pulso en el cuello.

- Está inconsciente..No me extraña, con el golpe que tiene en la cabeza. ¿Qué pretendías? ¿Dejarla seca?

Sacó una petaca de un bolsillo interior del abrigo y se lo acercó a la boca de la mujer. Hizo que tragara el liquido y la “nonna “se recuperó tosiendo y jadeando.

- Agua de vida - sonrió de medio lado - El amigo Johnny Walker resucita hasta a un muerto

La “nonna” tenia los ojos entreabiertos y hablaba en italiano para sí misma, sin duda maldiciones, por no variar.

- Bueno, ya sabes lo que dicen en las pelis, amigo – dijo el enano viniendo hacia mí – Nos has visto las caras , así que tendremos que matarte.
El pelirrojo se le adelantó y se dirigió hacia mi haciendo el ademán de ir a cogerme por el brazo para levantarme del suelo, pero estaba listo si pensaba que me iba a quedar quieto.
Le mordí la mano con todas mis fuerzas y el gigantón, con un grito de dolor, se retiró hacia atrás los segundos suficientes para que yo pudiera levantarme y echar a correr entre las tumbas. Pero a penas había avanzado unos metros cuando un disparo silbó junto a mi oreja para ir a chocar contra un nicho.
Me tiré al suelo. Pero allí no podía quedarme. ¿Qué hacer? Si me levantaba moría, si me quedaba quieto, me acorralarían y moriría y si me arrastraba no avanzaría lo suficiente y tambien moriría.Estaba muy pero que muy jodida la cosa.
Mi cerebro se puso a trabajar buscando una solución mientras oía los pasos de aquellos “Blues Brothers “del crimen organizado acercándose.
Repté entre las tumbas intentando dar un rodeo y dar con la salida. Me dispararon. La “nonna” les gritaba dándoles ánimos y de haber podido moverse estoy seguro de que ella misma vendría a por mí aunque solo fuese para darme una patada.
Estaba tan desorientado por el miedo que me atenazaba que sin darme cuenta había vuelto sobre mis pasos.
Me puse perdido de sangre. Estaba al lado del cuerpo del vaquero y tenia las manos y la ropa llenas de sangre.
Reprimiendo las nauseas me acerqué al cadáver. Una bala se empotró en la cruz de la lápida mas cercana a mi cabeza, y todos los cascotes de mármol me cayeron en la cabeza.
Pensé que seguramente el vaquero llevaría también un arma. La busque dentro de sus botas, pero no, allí no estaba. Supongo que es un sitio muy incomodo para llevar algo tan duro como un revolver por pequeño que sea éste. Las pelis no son muy fiables en estos casos.
Arrodillado frente al cadáver, como si lo estuviese velando, busque el arma en los bolsillos del traje y encontré un revolver Smith & Wesson en uno de ellos.
Justo en ese momento me dieron una patada en el trasero que me hizo caer de bruces sobre el cuerpo.
Me giré rápidamente y disparé sin apuntar, solo a dar, no podía hacer nada más.
El gigante se desplomó sobre el cuerpo del vaquero sin un quejido. Le había dado en el pecho y había sido fulminante.

La “nonna” gritaba enfurecida. Estuve a punto de levantarme y pegarle un tiro para que dejase de molestar, pero todavía tenia que decirme donde encontrar a Silvia.
El enano que debía estar ahora escondido detrás de una tumba me insultaba y me exhortaba a salir, pero podía esperar sentado, ahora la situación ya era paritaria. Tenía que acabar con el canijo y largarme de alli con la “nonna”..

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Declaración de intenciones

Este blog nace con la sana intención de dar salida a determinadas (quizás no tan sanas) inquietudes de su autor. Dichas inquietudes son principalmente literarias dada la afición del mencionado autor por escribir. Así, se publicarán microrrelatos y en algunos casos (seguramente los menos) narraciones más largas. Éstas últimas serán en ocasiones realizadas en colaboración, como se está haciendo en este momento con "Domingo" en grata compañía de la querida amiga de Tenerife Miriam.
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.

Un saludo

Teseo