De repente, todo el agotamiento del mundo se desplomó encima de mí. Más de treinta y seis horas de acá para allá y las emociones desbordadas y ahogadas en adrenalina de haberme visto obligado a matar a alguien por primera vez, súbitamente, tomaron cuerpo. Lo sentí como un mazazo. Mi visión se nubló unos instantes y temí perder el sentido. Atiné a apoyarme en la lápida más cercana y deje que mi cuerpo flácido como un pelele resbalara por la fría piedra hasta dar con el culo en el suelo húmedo del cementerio. No quería perder la consciencia, no era conveniente allí, expuesto, indefenso, vulnerable. Debía aguantar, un poco, sólo un poco más, sólo hasta llegar a un sitio seguro. Pero ¿había todavía un lugar seguro para mí? Vaya idea aterradora. Levanté la cara al fresco de la noche y miré el cielo y el negro de mi vista que se desvanecía transmutó en el negro profundo del cielo tachonado de los reflejos de las estrellas que me guiñaban el ojo. Sonreí. Sí, noté, casi como un gesto involuntario, reflejo, la mueca que hizo mi boca. Entonces, mi cabeza cayó lentamente sobre el pecho, arrastrada por su peso ahora insoportable.
-¿De qué ríes, chico? –oí decir a mi izquierda. –No creo que tengas muchos motivos para reírte- volvió a decir la misma voz, que localicé ahora a mi espalda, donde yacía inerme la nonna. La voz, que tenía un leve acento extranjero, sonaba tranquila y a la vez distraída, como la de quien habla mientras hace una tarea sencilla y rutinaria. Estaba tan agotado que no tenía fuerzas para girarme. –Oye, menos mal que la vieja está bien; se ha dado un buen leñazo, ha perdido un poco de sangre y todo eso, pero es más lo que parece que lo que es. Dormirá un buen puñado de horas y se despertará como nueva. La vieja es dura. Te has librado de una buena. Chico, estás jugando con fuego y te vas a terminar quemando- dijo la voz con el tono que emplearía una maestrilla de primaria cuando un mocoso ha llegado tarde del recreo.
¿Quién cojones era el fulano aquel? Parecía que estaba al tanto de todo. ¿Cuál era su papel en todo el asunto? ¿era un sicario de los espagueti? Su acento no era italiano ¿quizás actuaba por su cuenta? Me incomodan los jaleos en los que muchas partes en medio. Cuando hay que contar con pocos, siempre es posible negociar con las partes. Pero cuando empiezan a aparecer tipos actuando por cuenta propia intentando pescar en río revuelto, era muy fácil acabar con un tiro de alguno de ellos que se ha puesto nervioso y no tiene que rendir cuentas a ningún jefe. Y sobre todo ¿qué pasaría conmigo?¿sobraba?¿iba a acabar conmigo? El fulano quizás creía tener la situación bajo control y de momento yo no le preocupaba. Quizás era yo quién debía preocuparme. Pero me encontraba tan agotado…
Oí como la voz volvía de nuevo hacia donde yo estaba y vi unas botas. Parecían unas botas de vaquero de caña alta negras. Relucientes, tenían unos remaches plateados que brillaban como si tuvieran luz propia en aquel patio trasero de la capilla. Aproximé los ojos y vi mi cara reflejada en las punteras. Apenas me reconocí. La distorsión de la curvatura que hacían aquellas piezas metálicas me mostraba con una frente enorme y abombada y mi barbilla disminuía hasta desaparecer succionada por mis labios a medida que me acercaba casi hasta tocar las botas con la nariz.
-Joder, chico, ¿qué coño haces?¿te va el rollo homofetichista? ¿No me iba a besar las botas el muy mamón?-dijo aquella voz sin cara. Bueno, claro que encima de las botas había unas piernas y luego un cuerpo y encima una cabeza, pero para mí eran sólo unas botas parlantes que dieron un ligero salto hacia atrás. Entonces el dueño de la voz soltó una risotada que turbó la quietud de la noche.-Ja, ja, ja, ja.Pedazo de mamón, qué susto me has dado. ¿Estás cansado, eh? ¿Muchas emociones fuertes últimamente, eh?- mientras el tipo hablaba, yo no era capaz de ordenar a los músculos de mi cuello que levantaran mi cabeza para ver su jeta-Oye, debería aplaudirte, sí, señor. Le levantaste la tapa de los sesos a Liotti. Bueno, no puedo decir que eso me disgustara demasiado, seguramente de esa manera has mejorado la especie humana- río estruendosamente otra vez y el eco de la risa fue devuelto esta vez por las lápidas. Entonces las botas volvieron a acercarse y una de ellas se apoyó contra mi hombro y lo empujó haciendo una leve presión- hey, tranquilo, chico, no voy a sodomizarte ni nada. En todo caso, si hay por aquí un bujarra, eres tú, jajajaja. Sólo hazme un hueco, ¿vale? Yo también estoy…no sé si cansado es la palabra adecuada.
Entonces el dueño de aquellas botas vaqueras se agachó y se recostó contra la lápida a mi lado.-Joder, tío, hazte más allá, no me jodas, huevón-me dijo, y siguió hablando como si aquella situación fuera lo más normal del mundo, como dos colegas charlando en un bar con una cerveza en la mano- Pues sí, chico, Liotti era un chulo de mierda y que seguro le has hecho un favor al mundo quitando al impresentable ese de en medio, así se ha interrumpido la cadena de bastardillos que el payaso ese iba dejando por ahí…-yo oía su cháchara parlanchina desde la distancia a través de un filtro espeso y traslúcido, intentando a la vez enfocar mi extenuados ojos para poder verle la cara, que estaba de lado a menos de medio metro de la mía. Me fijé en su postura. Debía ser muy alto, porque, con las piernas encogidas y sentado como estaba, sus rodillas le llegaban casi a la altura del gaznate de una forma un poco ridícula. Además de aquel par de botas de cowboy vestido de domingo, también era negro el traje que llevaba, que parecía hecho a medida y de un tejido de calidad. Por último, el tipo completaba su indumentaria con una corbata también negra y una camisa inmaculadamente blanca. Ya conseguí enfocarle, o al menos la mitad derecha que mostraba su perfil. Mientras, continuaba hablando sin parar; no sabía yo si para mí, para si mismo o para los residentes del cementerio. Su cabello era del color de ala de cuervo a juego con el traje, con profundas entradas que anunciaban una calvicie incipiente. Tenía barba, pero no era una barba arreglada sino más bien parecía el resultado de la desidia de no afeitarse y así asemejaba que una colonia de hormigas negras había colonizado su rostro. Por contraste, la piel de éste era extremadamente pálida y también sus manos, que apoyaba en las rodillas, de dedos largos y algo torcidos. La única nota de color en su persona eran los ojos azules. Sin embargo, sus ojos –en realidad, su ojo derecho, que era el que yo veía, pues seguía sin volverse hacia mí- eran de un azul acuoso y desvaído, como si se hubieran desteñido con el tiempo, como un océano que se hubiese quedado sin vida, sin una pizca de hálito animado.
-Sí, chico-seguía parloteando, sin reparar en que yo no le replicaba, exhausto hasta el aliento- estos italianos son una panda de impresentables. Es increíble que fueran el pueblo más poderoso y culto en Occidente en la antigüedad, y luego arrancaran a Europa de la oscuridad de la Edad Media al florecer el Renacimiento y con él el arte, la arquitectura... Si Julio César, Leonardo y Miguel Angel resucitaran, les daría un ataque al corazón al ver a su caterva de descendientes. ¿Te fijas en a quién tienen de presidente? Berlusconi, tío. ¿Qué otro país, en vez de mandar a los sinvergüenzas a la cárcel los eligen presidente? Pero, bueno, no hace falta ser politólogo para saber la respuesta. Italia es un estado de 50 millones de impresentables con otro impresentable a la cabeza. Joder, tío, Italia es una puta república bananera en el corazón de Europa. Son un jodido cáncer. La mafia es un rasgo del italiano hecho organización, es una institución congénita al carácter nacional, y existirá mientras exista Italia, que va desde hace mucho tiempo cuesta abajo y sin frenos y un día, más cercano de lo que se imagina, se irá a tomar por el culo….Vale, vale, bien, sí, ahora son mis jefes, ok. Ahora, sólo transitoriamente, trabajo para ellos. Joder, sólo es un trabajo, de alguna manera me tengo que ganar las lentejas, ¿no? Vamos a ver, si trabajara en una fábrica, mi labor consistiría en hacer las tareas, mis funciones, las que contempla el contrato, pero no tendría que comulgar con el propietario de la fábrica de, pongamos por ejemplo, champú, comida para perros, yo que sé, condones, o lo que quiera coño que se produjera en la puñetera fábrica. No tendría que caerme bien el dueño, ni estar de acuerdo con sus ideas, y mucho menos, lavarme el pelo con el puto champú, dar de comer a mi perro, si lo tuviera, con su apestosas latas de comida y, joder, tampoco iba a follar con los jodidos condones, tío, que luego se rompen y te buscas un problema gordo, que por ahí hay circulando una montón de enfermedades venéreas. Pues, eso, que son un hatajo de inútiles, tramposos, gregarios, vividores, superficiales, caprichosos... Nunca trabajes para un italiano, tío. Antes es preferible poner el culo o vivir debajo de un puente o yo que sé. Podrás decir “Joder, este fulano está generalizando, no se puede decir eso de tanta gente por el hecho único de haber nacido en el mismo país”. Pues yo te diré que sí, tío, es de locos, pero es absolutamente cierto, son todos, repito todos, unos putos incompetentes comefideos sin posibilidad de enmienda ni redención alguna…
Entonces, el tipo se quedó callado y se hizo el silencio entre los cipreses.
-Oye…chico…¿se te ha comido la lengua el gato?- y sólo en ese momento se giró hacia mí. Joder, me llevé un susto mayúsculo. Al tipo le faltaba el ojo izquierdo. Alrededor de él, la cuenca ocular era una gran cicatriz circular que llegaba a alcanzar un par de centímetros de diámetro como una desagradable cascada de carne con el tono rosado y brillante de la sutura. En lugar del ojo, había uno de cristal, que no lograba mitigar el horror del órgano ausente que parecían haber arrancado de cuajo violentamente. En el ojo de cristal no había la clásica pupila acompañada de un iris de color azul o de otro color cualquiera, sino una imagen en colores que no conseguía distinguir, lo que aumentaba mi desconcierto.
sábado, 13 de septiembre de 2008
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Declaración de intenciones
Este blog nace con la sana intención de dar salida a determinadas (quizás no tan sanas) inquietudes de su autor. Dichas inquietudes son principalmente literarias dada la afición del mencionado autor por escribir. Así, se publicarán microrrelatos y en algunos casos (seguramente los menos) narraciones más largas. Éstas últimas serán en ocasiones realizadas en colaboración, como se está haciendo en este momento con "Domingo" en grata compañía de la querida amiga de Tenerife Miriam.
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.
Un saludo
Teseo
Además también serán objeto de publicación otro tipo de textos atendiendo a los (veleidosos) intereses del susodicho (recalcitrante) bloguero, tales como artículos sobre Historia, Arte, pintura, fotografía, actividades culturales y comentarios varios.
Todo esto constituye el propósito inicial del blog en la actualidad. ¿Y el futuro? ni Dios sabe...
Por último, al autor le gustaría agradecer el eventual interés que pudiera o pudiese suscitar este blog y les invita a visitarlo cuantas veces quieran.
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